Cuando el 28 de febrero la alianza entre Israel y EE.UU. comenzaron con los ataques a Irán, el Presidente norteamericano Donald Trump dijo que esa operación duraría «cuatro semanas, máximo cinco». Hoy ya se cumplió más que ese plazo, se llevan 37 días de guerra, y no hay señales claras de qué puede llegar a pasar de aquí en adelante.
Con la estrategia defensiva del régimen de Irán, que además de atacar a Israel, bombardeó estructuras energéticas importantes de todos los emiratos árabes del Golfo, parece empezar a quedar claro que el petróleo con alto precio puede llegar a mantenerse durante un buen tiempo, con riesgo de no solo sumir al planeta en una estanflación, sino que además hay chances que se llegue a una recesión, como ocurrió en la década del 70, cuando la economía mundial se paró durante dos años.
Hoy, con sus habituales ladridos, el Presidente Trump lanzó una frase que pocos podían creer. Dijo: «Abran el maldito estrecho, bastardos locos, o vivirán un infierno». Agregando, además, que, si el régimen de Teherán no termina en rendición, EE.UU. atacará centrales eléctricas, estructuras petroleras, dejando a Irán «en la edad de piedra».
Lo paradójico de esta situación es que los analistas que siguen lo que sucede minuto a minuto afirman que Trump terminó en una suerte de callejón, en una trampa sin salida, ya que, si se retira ahora, todo el daño producido hará que las reparaciones de todas las estructuras que se dañaron demandarán meses para poder arreglarse. Y, para peor, si ataca las centrales eléctricas y las estructuras petroleras, se correrá el riesgo de que se active el plan B iraní, activando a los lobos solitarios que tiene por todas partes, dispuestos a inmolarse con ataques terroristas en cualquier lugar del planeta.
Frente a este estado de situación, los inversores de casi todas partes están desorientados e indecisos. No saben qué hacer con su dinero y bien puede decirse que hoy, primer día hábil después de la celebración de las Pascuas, los valores de casi todo terminaron prácticamente sin moverse, aunque hay algunos valores que sí funcionaron como indicadores de cuáles pueden ser los activos que pueden tener su cuarto de hora de aquí en más.
Esto es así porque por el estrecho de Ormuz no pasa únicamente petróleo y gas, sino también fertilizantes y urea, completando un cuadro de insumos que pueden tener también impacto en los alimentos. Como el petróleo sigue firme, entre US$ 110 y US$ 120 dólares por barril, en muchos países están empezando a utilizar granos como el maíz para producir etanol y mezclarlo con las naftas, y eso le dio a este grano un día con valores firmes.
Y como los fertilizantes tienen un uso mucho más intensivo en la siembra de trigo y maíz, se supone que los productores agropecuarios de todas partes se inclinarán por apostar más por la soja, que no necesita tanto de ese insumo, de ahí que el maíz y el trigo estuvieron hoy para arriba, en tanto que la soja mostró números a la baja.
A toda esta especulación internacional, se le agregan por supuesto las dudas locales. Mientras hay fuerte presión por los continuos errores que tuvo en Gobierno a lo largo de los últimos 15 meses ($LIBRA, AnDis, Adorni y ahora créditos hipotecarios del Banco Nación a varios funcionarios), se teme que por el bajo nivel de actividad interna puede persistir la menor recaudación. Y eso lleva a dos dudas: saber si se podrá mantener el superávit fiscal y entender si con el financiamiento únicamente en el mercado interno se podrá cumplir la montaña de vencimientos de deuda que dejó el Gobierno anterior para 2027.
Frente a todo esto, la reacción que tuvo el mercado local fue absolutamente tranquila a nivel cambiario, ya que bajaron casi todos los dólares. El BCRA pudo comprar una pequeña cantidad de dólares, pero las reservas siguen bajando. Los bonos argentinos están en una especie de animación suspendida, con el riesgo país manteniéndose en 611 puntos básicos. En tanto que las acciones locales o las ADR argentinas en NY tuvieron un resultado mixto, sin marcar ninguna dirección.
Esta situación se dio, además, con una nueva baja en las tasas de interés, en el debut pleno del descenso de los encajes, del 50 al 45% de cuentas a la vista y fondos money market. Tanto que, en plazos fijos, por plata chica bajó de 23,8 a 23% anual (20% en bancos grandes y 28% en bancos chicos) y por plata chica bajó de 29,7 a 29,6%. Y todos estos números están por debajo de la expectativa de inflación anual, que ahora es imaginada por los inversores arriba del 30% anual.
Por supuesto, los tiempos se acortan y lentamente van llegando las fechas en las que el Gobierno deberá empezar a realizar pagos de deuda importantes. El 9 de julio vencen por cupones y amortización de Bonares y Globales pagos por US$ 4.200 M. Como Wall Street sigue cerrado con el actual riesgo país, la secretaría de Finanzas saldrá dos veces este mes con dos licitaciones.
Esos dos llamados será para colocar bonos en dólares AO27 y AO28 en los días 15 y 28 de abril. El Bonar 2027 (AO27), que vence el 29 de octubre de 2027, antes de la elección presidencial, pagó en el último llamado una tasa del 5,12% anual en dólares. En tanto que el Bonar 2028 (AO28) vence el 29 de diciembre de 2028, después de la elección presidencial, y en la última licitación pagó 8,52% anual.
Desde el Gobierno afirman que diferencia de tasa, de 3,40 puntos, es «riesgo kuka», recordando lo que sucedió con los valores del mercado cuando Kicillof ganó la elección bonaerense del 7 de setiembre, que llevó a que el Tesoro de EE.UU. le diera a Milei un cheque por US$ 20.000 M, que terminó con el mercado cambiario bajo control y con el amplio triunfo en la elección del 26 de octubre. Pero hay analistas, que no son ni tirios ni troyanos, que afirman que además de «riesgo kuka», la presente situación también tiene componente del estancamiento económico actual.
Todo esto está generando en todas partes algo que perjudica profundamente a los mercados: crece la incertidumbre, y eso paraliza a los inversores. Por eso, prácticamente no hubo movidas con los metales preciosos porque muchos temen que si la situación termina en un acuerdo diplomático tanto el oro como la plata pueden sufrir, porque una estanflación global traerá tasas de interés más altas, principal enemigo de estos metales que no tienen rendimiento.
Lo que, si llegó, en realidad viene llegando desde hace más de dos semanas, es la consolidación de un piso para las criptomonedas, que ya habían bajado del cielo entre noviembre en febrero últimos y, tras una pausa sin definición, parecen empezar a reencontrar interés en algunos cripto adictos que empiezan a pensar que va llegando la hora de que aparezca otro pulso alcista en ese panel.
Mientras tanto, en el área dólar, hubo una mínima baja de las tasas largas de EE.UU.: se pagó 3,7% anual a 1 año de plazo, 3,9% anual a 5 años, 4,3% anual a 10 años y 4,9% anual a 30 años. Y, con eso, en el exterior el dólar bajó 0,5% en México, 0,3% contra la libra, 0,2% contra el euro, el franco suizo y el chileno y cedió 0,1% en Brasil, no se movió en China y subió 0,1% en Japón.
Y con perspectivas de dólar mundial a la baja, el mercado cambiario argentino siguió con tranquilidad absoluta. Con el dólar oficial a $ 1416,60, el BCRA compró US$ 30 M en el mercado local, mientras que al final del día la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 179 M, lo cual ratifica que cada dólar que entra es otro dólar que se va, ya que el Gobierno tiene que ir afrontando vencimientos y no tiene acceso a los mercados voluntarios de crédito. Sólo cuenta con el mercado local, que en la última licitación no presentó una cantidad consistente de dólares ofrecidos.
Con este escenario, el dólar oficial subió 81 centavos hasta $ 1416,60, el dólar blue bajó $ 5 hasta $ 1400, el dólar senebi subió 28 centavos hasta $ 1422,62, el dólar mep bajó $ 6,05 hasta $ 1428,57 y el contado con liqui bajó $ 7,22 hasta 1483,67. Por lo que la brecha entre oficial y blue fue negativa del 1% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 6%.
Mientras tanto, los títulos públicos siguen fuera del radar. Con poco volumen, los bonos argentinos tuvieron una suba promedio mínima, con suba de 2 unidades en el riesgo país hasta 611 puntos básicos, con muchos ahorristas e inversores locales preguntándose de qué modo podrán Milei y Caputo cumplir con todos los pagos de deuda que hay desde aquí a la elección presidencial.
Al mismo tiempo, en otro día volátil, sin dirección clara, se terminó con una rueda en verde en la Bolsa de NY, ya que el Dow y el S&P subieron 0,4% y el Nasdaq mejoró 0,5%, pero a lo largo del día, cada vez que hablaba Trump, los valores iban de verde a rojo, indecisos, ya que nadie entiendo dónde terminará todo esto. Y las Bolsas grandes latinoamericanas tampoco se destacaron: la Bolsa de San Pablo subió 0,1% y la Bolsa de México bajó 1%.
En el mercado bursátil local, mientras tanto, con $ 93.783 M en acciones y $ 175.992 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 0,2%. Mientras que las ADR argentinas en NY estuvieron mixtas, con suba del 2 al 4% para Loma Negra, Bioceres y Edenor; con baja del 1 al 3% para YPF, TGS, Central Puerto y Telecom. De hecho, Loma Negra fue el papel del día, ya que el empresario Marcelo Mindlin y fondos globales tomaron el control de esa empresa, la mayor cementera del país, en la que invertirán US$ 110 M.
La idea de Mindlin está atada al intento del Gobierno de multiplicar los créditos hipotecarios para reactivar la industria de la construcción. Los dólares del colchón no están siendo seducidos por ahora con la ley de inocencia fiscal, y a Luis Caputo le queda como recurso empezar a enviar fondos a las provincias y activar las hipotecas para que un sector clave como es la construcción empiece a levantarse.
Finalmente, en commodities, hubo un día repetido. Volvió a darse una suba del 1,1% para el petróleo. Los metales preciosos estuvieron muy quietos. Los metales básicos no tuvieron cotización certera por lunes de Pascuas en Londres, donde está el mercado donde más se transan esos valores. En Chicago, el trigo cedió, con subas mínimas para la soja y el maíz. En Rosario hubo una fuerte suba para el trigo y buen día para el maíz, pero bajas para el girasol y la soja. Y, por último, se anotó una suba del 4,2% para el Bitcoin, con clima selectivo para el resto de las criptomonedas.